miércoles, 3 de febrero de 2016

Pobreza: conceptos y metodologías

En esta entrada quiero compartirles un material teórico que elabore para mis clases sobre la problemática de la pobreza en Argentina. Este material didáctico esta pensado para cursos introductorios en el nivel universitario, o el último año de la escuela media.
También prepare una guía de actividades para trabajar durante las clases.

Para leer completo aquí


Pobreza: conceptos y metodologías


Introducción

No resulta fácil admitir que, a pesar de tantas investigaciones sobre la temática desde los más diversos ámbitos (académicos, organismos multinacionales, sector público u ONG) aun no quede claro qué es la pobreza, a quienes consideramos pobre y cuál es la magnitud del problema. Por tanto, se debe asumir que las problemáticas sociales son complejas, presentan múltiples dimensiones, se generan a partir de causas diversas, simultáneas y no lineales y la perspectiva de análisis depende siempre de la posición del investigador, que forma parte del objeto de estudio.
Dicho esto, resulta que la cuestión es (o debería ser) de suma importancia para la sociedad en su conjunto y se destinan muchos recursos para su estudio (diagnostico), la disminución de la pobreza es prioridad (por lo menos en el discurso) de la política económica de todos los gobiernos y sus resultados no son satisfactorios, la pobreza persiste, se agrava y se extiende.
En este trabajo se dará cuenta de algunas diferencias conceptuales en torno a la pobreza y luego se presentarán las metodologías utilizadas en Argentina con sus respectivos indicadores que operacionalizan aquellas definiciones teóricas, pero antes es necesario reforzar una idea fundamental, cada uno de los métodos de medición está asociado a definiciones teóricas, en ocasiones implícitas, pero siempre concretas y presentes. No hay forma de medir sin antes definir, para saber distinguir una cosa de otra debemos otorgarle atributos diferenciales que permitan discriminarla y luego cuantificarla.
Vale aclarar que solo se tendrá en cuenta el análisis estático o transversal, dejando de lado los avances en los estudios dinámicos o longitudinales sobre la problemática que tiene escasos estudios en América Latina en general, pero cuentan con una amplia biografiaría en los países desarrollados[1].


El concepto de pobreza

Existen 2 grandes concepciones en torno a la pobreza, la primera analiza al problema como una falla, un fenómeno social que ocurre por algún funcionamiento social defectuoso, políticas mal ejecutadas, decisiones personales erradas o falta de desarrollo económico en un país o región determinada. En otros términos esta concepción piensa que las situaciones de pobreza se generan a partir de causas particulares propias de algunos hogares que han caído en desgracia ya sea por falta de educación, deficiencia en los accesos a una vivienda adecuada, el desaprovechamiento de las oportunidades de progreso o pautas de consumos irracionales. Dentro de esta concepción general, la motivación individual, el esfuerzo personal para salir de la situación de pobreza es lo fundamental para erradicar este fenómeno, esto no quita la realización políticas públicas que ayuden a la movilidad social ascendente, por ejemplo educación gratuita, acceso a salud pública o diversos planes sociales.
En la segunda gran concepción, se piensa la pobreza como fenómeno intrínseco al mundo capitalista en el cual se desarrolla la sociedad, no es una visión optimista dado que los pobres son un producto inevitable del actual modo de producción que se basa en la propiedad privada de los medios productivos y el trabajo asalariado. La división de clases marca diferencias cualitativas, por un lado la burguesía, los empresarios, los poseedores y del otro, los proletarios, los trabajadores o los desposeídos. Por tanto la pobreza se entiende en relación a la desigualdad, el bienestar de los empresarios contrasta con las carencias de los trabajadores y  las medidas se expresan en términos relativos, en esta concepción, las ideas de igualdad, equidad y justicia toman otro carácter diametralmente opuesto. La igualdad no es solo de oportunidades, como en la primera concepción, sino que se expresa en un sentido más positivo en tanto debe garantizar los medios suficientes para aprovechar esas oportunidades. No alcanza con disponer de una ley que garantice la educación gratuita, se deben brindar los medios necesarios para que todos los niños puedan acceder a esa educación.
Ambas concepciones engloban, no sin tensiones, a diversas teorías, aquí lo que se desea resaltar es la contraposición de 2 miradas extremas que ponen el acento en forma exclusiva, una en lo individual y otra en lo social. De más esta decir que existen infinidad de posiciones intermedias entre ambos polos.
Así las cosas, el presente trabajo se concentra en analizar principalmente los conceptos y la medición en Argentina, por lo tanto la concepción dominante es la primera, que tiene una clara identificación con la teoría neoclásica y los postulados keynesianos.
En Argentina, al igual que en otros países de América Latina, el debate sobre la magnitud y evolución de la problemática se plantea primariamente alrededor de dos metodologías que conciben de forma similar a la pobreza. Por una parte el método directo de las “Necesidades Básicas Insatisfechas” (NBI)  y por otra el método  indirecto de  “Líneas de Pobreza” (LP) por ingresos.
En ambas metodologías, “la pobreza es entendida como una situación de privación que describe carencias de bienestar  -según cierto criterio o norma- en una o más necesidades humanas. Es decir, ambas medidas suponen la existencia de una o más líneas de pobreza a partir de las cuales existen núcleos irreductibles de privaciones absolutas cuya  insatisfacción implica una condición de pobreza en cualquier contexto. Sin embargo, en tanto que ambos métodos parten de definiciones teóricas distintas acerca de la pobreza,  es claro que no miden lo mismo ni necesariamente se complementan. Al respecto, cabe en principio registrar que mientras que el método de LP mide pobreza potencial en el nivel de vida a través de los ingresos corrientes, el método NBI mide pobreza efectiva de recursos y satisfactores patrimoniales, sean de origen público o privado[2]
La metodología de LP se basa en el enfoque biológico[3] que relaciona los requerimientos para la supervivencia con situaciones de pobreza, estableciendo el hambre como principal aspecto del problema. Este enfoque, no sorprende, pero presenta algunos problemas que siguiendo a Sen se describen a continuación. En primer lugar, “hay variaciones significativas de  acuerdo con los rasgos físicos, las condiciones climáticas y los hábitos de trabajo. Incluso para un grupo específico en una región determinada, los requerimientos nutricionales son difíciles de establecer con precisión”. De este modo los llamados “requerimientos nutricionales mínimos” son difusos, arbitrarios y poco representativos.
En segundo término, continua Sen, para “convertir requerimientos nutricionales mínimos en requerimientos mínimos de alimentos es preciso elegir los bienes específicos. Aunque puede ser fácil resolver el ejercicio de programación del “problema de la dieta” merced a la elección de una dieta de costo mínimo que cubra unos requerimientos nutricionales específicos, a partir de productos alimenticios de determinado precio, no es clara la relevancia de ésta. Por lo común, la dieta resultante es de un costo exageradamente bajo, pero monótona en grado monumental
Por último, “resulta difícil definir los requerimientos mínimos para los rubros no alimentarios. El problema usualmente se soluciona suponiendo que una porción definida del ingreso total se gastará en comida. Con este supuesto, los costos mínimos de alimentación se pueden utilizar para establecer los requerimientos mínimos de ingresos” Con este procedimiento se determina la Canasta Básica Total, a partir de la Canasta Básica de Alimentos mediante la utilización del coeficiente de Engel que establece tal relación. Se profundizará sobre esto en el siguiente apartado.
Estas críticas, se deben entender conjuntamente con algunos supuestos que subyacen la utilización de ingresos para cubrir cierta canasta de bienes y servicios. El principal supuesto es la racionalidad utilitarista de las personas en los consumos, lo cual implica simplificar demasiado el asunto en cuantos hábitos y comportamientos en el uso de los ingresos.
Por su parte la metodología NBI, se podría relacionar, en un principio, con el concepto de “privación relativa”, principalmente con las “condiciones de privación”, en este sentido, lo que se busca es un conjunto de de criterios basados en condiciones concretas, que permitan describir situaciones en las cuales las personas (u hogares) poseen (o no) ciertos atributos deseables. Aquí un punto crítico es la elección de los grupos de referencia para los fines comparativos, que se relacionan en forma directa con los atributos que deben poseer los hogares para no ser considerados pobres. La elección del marco comparativo es contingente a un tiempo y un espacio, a su situación política y sus expectativas. Ahora bien, si los atributos se mantienen constantes a lo largo del tiempo, la relatividad se pierde y los umbrales dejan de reflejar el acceso a recursos capaces de satisfacer necesidades que fueron consideradas básicas en el pasado, pero pueden no serlo en el presente, porque el propio desarrollo económico satisface necesidades y crea, nuevas, en simultaneo. Lo que resultó básico en el pasado, hoy ya está (o debería) estar resuelto por el progreso económico y social, esperable, en la sociedad.  Luego, la metodología NBI se aleja de las privaciones relativas y queda asociada a la medición de pobreza absoluta, al igual que LP, pero con referencias a supervivencia mediante comprobación de acceso o posesión de ciertos productos, por consiguiente indaga en los consumos efectivos
En efecto ambos enfoques consideran que existen un conjunto de necesidades que lo hogares deben satisfacer para encontrarse en situaciones de pobreza, sin embargo difieren en el conjunto de necesidades y la forma de identificar si el hogar las cubrió. Las NBI utilizan el método directo dado que comprueba en forma dicotómica si el hogar cumple (o no) con ciertos indicadores. En contraste el método indirecto o del ingreso, consiste en calcular el valor monetario mínimo que se requiere para cubrir una canasta de productos y por tanto no ser considerado pobre.
En palabras de Salvia, “para el método NBI la pobreza significa la no-satisfacción de necesidades de bienestar por parte de los hogares en un espacio multidimensional de reproducción social. En cambio, para el método de LP, por ingresos, la pobreza constituye un déficit potencial en las capacidades de consumo de las personas por insuficientes ingresos familiares”
Y continua, “detrás de estas definiciones cabe reconocer la existencia de tradiciones teóricas muy distintas en el campo de las teorías del bienestar. Por una parte, el método de NBI presenta como antecedente una concepción del bienestar fundada en el acceso a recursos capaces de satisfacer necesidades humanas “básicas” de reconocimiento universal. Por lo tanto, tal satisfacción depende del nivel de desarrollo estructural de una sociedad, más allá de los ingresos corrientes de los que pueda disponer la población. Por otra parte, el método LP por ingresos, encuentra sentido en una concepción del bienestar individual fundada en  la satisfacción de necesidades básicas de subsistencia, las cuales deberían garantizarse a través del ingreso de los hogares. Este método apela a la racionalidad “utilitarista” de los sujetos, en tanto que supone  que  éstos  habrán de  utilizar  los  ingresos para satisfacer de manera primaria sus necesidades básicas de subsistencia”.
Por último, vale decir que aun resolviendo las diferencias conceptuales habrá que enfrentar la inevitable inexactitud de la información relevada, de la mediación por utilizar indicadores, de las dificultades para la agregación y la arbitrariedad del patrón mínimo deseable. Por tanto se vuelve impostergable conocer las metodologías utilizadas para la medición de la pobreza, sin perder de vista que cada método se basa indefectiblemente en supuestos teóricos y por tanto los indicadores reflejan conceptos.

Para leer el texto completo aquí

Para consultar la guía de actividades aquí





[1] Al respecto se puede consultar Beccaria, L. , Maurizio, R, Vásquez, G. y Espro, M “Factors associated with poverty dynamics in five Latin American countries”
[2] Agustín Salvia. “La medición de las pobrezas en la Argentina. Algo más que diferencias de métodos”
[3] Amartya Sen. “Sobre conceptos y medidas de pobreza” Revista Comercio Exterior, vol. 42. Núm 4. 1992.

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