lunes, 24 de agosto de 2015

El sector minero en Catamarca

En este post se reproduce parte de un trabajo de investigación de R. Martínez y M. Ballesty, presentado en las jornadas ARESNOA de 2014.

El sector minero en Catamarca

Síntesis de la evolución histórica

La minería fue y es una de las actividades tradicionales en la provincia, tanto es así que era practicada por los pueblos originarios de la región antes del arribo de la corriente colonizadora española. No obstante, la evolución histórica de esta actividad fue bastante peculiar. Gracias a su riqueza mineral, hasta finales del siglo XIX, Catamarca fue la principal productora minera del país, pero el nivel de actividad decayó durante todo el siglo XX. Recién hacia fines de los noventa resurgió con un impulso tan fuerte que en pocos años logró convertirse en la actividad más importante de la provincia. Por caso, en el año 2006, la minería comprendía más del 60% del PPP[1].
Si bien durante la época de la Colonia ya se registraron expediciones hacia las montañas en busca de minerales preciosos, los orígenes de la actividad minera catamarqueña moderna se remontan a la primera mitad del siglo XIX, cuando se buscaban alternativas comerciales a los mercados del norte y de la provincia de Córdoba. La minería del siglo XIX requería del empleo de gran cantidad de recursos, principalmente mano de obra, por el escaso desarrollo de maquinaria para la extracción y la baja disponibilidad de animales para el transporte.
En 1856, se inauguraron las minas de La Restauradora, Isabel, Pelegrina y Argentina y, poco después, la mina La Rosario. Su producción en los ingenios Pilciao y Pipanaco en Andalagá y Pomán, representaban la explotación de cobre más relevante hacia fines del siglo XIX.  Según informes de la época, en 1868, Catamarca era la provincia minera más importante del país, seguida por San Juan y La Rioja. Durante ese año el valor de la producción total minera alcanzó un ingreso tres veces mayor que el derivado de la agricultura en concepto de exportaciones.
En 1869, la Inspección General de Minas de la Nación realizó un minucioso informe sobre los distritos minerales, minas y establecimientos del país, donde puso de manifiesto la desventajosa posición geográfica de Catamarca y el consecuente aislamiento de centros de tráfico y de comercio que conspiraban contra su progreso industrial. Recién en 1883 el ramal ferroviario se extendió hasta acercarse a la capital de la provincia, pero no se logró una integración mayoritaria a través del ferrocarril y se mantuvo un sistema de transporte lento y costoso. La carencia de medios de transporte económicos, el agotamiento de las capas superficiales, el encarecimiento de la mano de obra producto de la emigración y la escasez de crédito fueron algunos de los factores internos que conllevaron al fin de la época dorada de la minería catamarqueña. A esto se adicionaron los condicionantes externos, entre los cuales se destacó el crecimiento de la oferta mundial de cobre y, de manera concomitante, el surgimiento de grandes compañías cupríferas en el resto del mundo, lo cual desembocó en una caída vertiginosa del precio internacional del producto. Hacia el año 1886, la actividad minera había declinado fuertemente, con una disminución significativa de las exportaciones y una merma importante en tan solo cuatro años.
  Durante el siglo XX, la actividad minera estuvo signada por la explotación a baja escala. Por caso, la explotación de wolframio, mineral requerido en la producción del acero, se destacó en la década del cuarenta y cincuenta, potenciada por  la Segunda Guerra Mundial. En los años siguientes, la minería provincial se orientó a la explotación de manganeso, cuyo logro más relevante fue la creación de la empresa interestatal YMAD[2] en 1953, para proveer de ese mineral a las empresas Hornos Zapla y SOMISA, con la explotación del yacimiento de Farallón Negro. Si bien este primer proyecto terminó viéndose truncado, la reorientación del yacimiento hacia la extracción de oro y plata condujo a esta empresa a ser la más importante de la provincia hacia los años noventa.
Entrado el siglo XXI, con el descubrimiento de yacimientos de cobre, plata y oro en Bajo la Alumbrera, departamento de Belén, se contrató a una consultora de origen canadiense para la elaboración de un proyecto de explotación a cielo abierto, en el cual justificaban la inversión de alrededor de 700 millones de dólares en una gran obra que daría trabajo a una apreciable cantidad de obreros, empleados y personal técnico[3].
Catamarca debe su fuerte aunque intermitente protagonismo en el mundo de la minería  a sus grandes riquezas minerales. La provincia cuenta con una rica orografía que supera el 70% de su superficie, contiene inmensos yacimientos de minerales metalíferos, no metalíferos y de rocas de aplica­ción (estas últimas constituyen el 90% de la riqueza minera). Los minerales metalíferos y no metalíferos predominan en la Región de la Puna y la región Oeste de Catamarca. Las rocas de aplicación se localizan predominantemente en la Región Este de la provincia, con yacimientos de caliza, yeso y laja.
En el departamento de Antofagasta de la Sierra, se encuentra el Área de Reserva Geológica Minera del Salar de Antofalla con importante presencia de boratos y sales portadoras de litio y potasio. La Reserva del Cerro Galán cuenta con minerales tales como plomo, zinc, plata, oro y cobre; mientras que en la Reserva de Cerro Blanco se caracteriza por la presencia de cobre, oro y plata. El Cerro Chascon tiene reservas de plomo, zinc, plata y cobre y Diablillos presenta sectores con alteración hidrotermal, con importantes tenores de oro. En la Hoyada, departamento de Tinogasta, pueden encontrarse sulfuros polimetálicos con plata y oro. En Laguna Verde existen áreas de alteración hidrotermal con mineralización de oro. Otra área de reserva minera se localiza en el Departamento Andalgalá, constituyendo un depósito vetiforme aurífero y sectores con alteración hidrotermal con mineralización de oro, cobre y plata.  Asimismo, en el departamento Andalgalá encontramos la Reserva Filo colorado, depósito de tipo cobre porfídico, importante por el contenido de oro y cobre. Este sector se encuentra en las proximidades de la exploración de Agua Rica, yacimiento con importantes reservas de cobre, molibdeno y oro.
  A pesar de su gran potencial minero, sin embargo, hacia principios de los noventa, aún no se daba el gran salto cuantitativo que caracterizaría a la actividad minera poco después. Según datos del Censo Nacional Económico de 1993, la provincia contaba con solamente 8 establecimientos dedicados a la actividad minera, que ocupaban a 432 personas. La Formación Bruta de capital Fijo de ese año alcanzó los 3,2 millones de dólares, dedicados principalmente a la prospección, exploración, preparación y desarrollo de nuevas explotaciones y la inversión en maquinarias y equipos.
Por otro lado, las reformas económicas que venían sucediéndose, la Ley de Inversiones Mineras de 1993[4] y la reforma de la Constitución Nacional en 1994, proporcionaron un marco adecuado para el arribo de grandes capitales para la inversión en minería. El stock de capital invertido en Argentina pasó de U$83 millones durante 1992 a más de U$1.000 millones en 1999. Esta evolución se explicó mayoritariamente por el desarrollo de tres proyectos nacionales de producción orientada al mercado mundial, dos de los cuales estaban localizados en la provincia de Catamarca: Bajo la Alumbrera[5], Salar del Hombre Muerto[6]. A continuación se describirá brevemente cada uno de ellos.
    Además,  posee en ejecución un tercer proyecto de explotación minera, conocido como Agua Rica, ubicado en el departamento de Andalagá, a apenas 35km de Bajo la Alumbrera. El mismo presenta obras realizadas y en ejecución que incluyen perforaciones, campamentos, caminos, estudios ambientales y topográficos y evaluación de recursos hídricos. Según los estudios de factibilidad llevados a cabo hasta el momento, tiene una potencialidad de producción de 140.000 toneladas de cobre, 9.200 toneladas de molibdeno y 124.600 onzas de oro por año en promedio y los principales destinos de dicha producción serían Japón, Corea, China, India, Europa, y EEUU.[7] Otros proyectos mineros importantes son Cerro Atajo, Farallón Negro, Incahuasi-Cardero, Pilciao 16,  Sal de Vida y, finalmente, Minera y Energética SE (CAMYEN SE).   
En el año 2003, casi una década después del paquete de medidas de promoción a la minería que se venía implementando, el número de establecimientos se había prácticamente cuadruplicado, llegando a 30 según el Censo Nacional Económico. En lo que respecta a la cantidad de mano de obra empleada, el promedio anual de 2003 muestra que 1.343 personas estaban avocadas a la extracción y producción de minerales en Catamarca, lo que equivale a más del triple del personal ocupado en 1994. Más aún, el valor de la producción había crecido más de 87 veces en ese lapso. Como se observa en el cuadro 21, el mayor volumen de extracción correspondió a la materia prima para la elaboración de cal y cemento y los minerales de mayor valor generado fueron el cobre y el oro.

Cuadro 21 -  Volumen y valor de la producción a precios de productor, en planta de beneficio. Año 2003

UM: Unidad de medida
Fuente: INDEC

El abrupto crecimiento de la actividad minera a partir de mediados de la década del noventa modificó completamente la estructura productiva de la provincia, dando lugar a un cambio cualitativo. Este cambio se fundó en el crecimiento exponencial de la actividad minera



El ciclo minero


            La minería manifestó una violenta recuperación desde finales de la década del noventa a la actualidad. Durante las décadas del setenta y ochenta y hasta el año 1996, el PB minero rondó entre 1,6 millones de pesos de 1993 (año 1977) y los 19,5 millones  de pesos de 1993 (año 1972). En 1997 trepó a 51,1 millones de pesos constantes y en 1998 a casi 298 millones de la misma moneda. Luego de ciertos vaivenes en los años posteriores, entre 2002 y 2005, rondó os 700 millones de pesos de 1993.
            Esta trayectoria implicó que la incidencia de la GD2 en el PBP fuera oscilante: 2,6% en la década del setenta, menos del 1% en la siguiente, 4,7% en la década del noventa, hasta constituirse en prácticamente un tercio de la economía local en la década del dos mil.        El  derrotero minero mostró, entonces, dos etapas bien diferenciadas a partir de la incorporación de la empresa La Alumbrera (véanse los gráficos  6.1 y 6.2).
            En la primera etapa se consignaron máximos de lo producido en los años 1975, 1979, 1984 y 1991, y mínimos en 1977, 1981, 1986 y 1992. Posteriormente, se produjo un máximo en 1999 y un mínimo al año siguiente.

Gráfico 6- Evolución del PB MINERO de Catamarca en el período 1970/1996
(millones de pesos, a precios constantes de 1993)


Fuente: Elaboración propia sobre datos del Ministerio de Economía de la Nación, CFI y el Instituto de Estadística Provincial.
Nota: Se resaltaron con color naranja los puntos máximos ocurridos en los años 1975, 1979, 1984 y 1991, los mínimos en amarillo, en los años 1977, 1981 y 1986.

Gráfico 6.1 - Evolución del PB MINERO de Catamarca en el período 1997/2006
(millones de pesos, a precios constantes de 1993)

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Ministerio de Economía de la Nación, CFI y el Instituto de Estadística Provincial.

            La intensa recuperación de la GD 2 en la década del dos mil se plasmó en el gráfico 8 en donde se observa la participación de cada uno de los sectores económicos catamarqueños clasificados según Grandes Divisiones.

Gráfico 8 - Evolución de lAS GD POR DECADAS EN EL período 1970/1996
(en porcentajes del PBP en cada década)


Fuente: Elaboración propia sobre datos del Ministerio de Economía de la Nación, CFI y el Instituto de Estadística Provincial

RECUADRO 1. IMPACTO DE LA MINERIA EN CATAMARCA
Desde la perspectiva de la recaudación tributaria, la actividad de extracción de minerales metalíferos tiene una importante capacidad de generación de impuestos y regalías que son utilizados para financiar diversas actividades del sector público tanto a nivel nacional, como provincial y municipal. Los beneficios que deja la minería a la provincia se dan en concepto de canon minero, cuya recaudación se incrementó algo más del 85% entre 2002 y 2006. En este período, los ingresos por regalías crecieron un 250%. Las regalías percibidas por las provincias mineras se calculan como el 3% del valor de los minerales en boca de mina. Dicho valor es obtenido en el primera etapa de la comercialización, una vez deducidos los costos directos y/u operativos necesarios para llevar el mineral de boca de mina a dicha  etapa, con excepción de aquellos inherentes al proceso de extracción.
El Estado Nacional, a su vez, se beneficia de la renta minera a través del impuesto a las ganancias que capta parte del beneficio obtenido por las empresas, así como de las retenciones a las exportaciones de 10% impuestas a partir del año 2002 ante el aumento del precio internacional de los metales. Si bien el aumento de los precios de commodities en la década del dos mil generó beneficios extraordinarios para los exportadores, la decisión de fijar un impuesto a las exportaciones fue controvertida, ya que la Ley Nº 24196 de 1993 preveía una estabilidad tributaria de treinta años con el fin de alentar las inversiones en el sector.
Gracias al crecimiento sostenido del sector, la recaudación tributaria originada en la actividad minera ha experimentado un gran incremento en los últimos años, y, como tal, se ha vuelto una fuente de ingresos clave para el gobierno provincial. Según datos de la Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las Provincias, la tasa de crecimiento de las regalías mineras fue de 192,32% solo entre 2004 y 2007. Sin embargo,  esto contrarresta solo en pequeña medida la dependencia en la coparticipación, ya que en el mismo período, la participación de las regalías mineras sobre el total de los ingresos tributarios provinciales aumentó de 65% a 91%, pero este 91% solo representa el 6,3% de los ingresos corrientes totales de la provincia, mientras que los ingresos de origen nacional representan el 67%.
Por último, el desarrollo de la minería también reconfiguró el patrón de inserción de Catamarca en el mercado internacional, aumentando significativamente el valor de las exportaciones mineras catamarqueñas. Esto no solo fue consecuencia del incremento de la producción, si no que la creciente demanda de minerales del mercado mundial actuó en gran medida como el puntapié necesario para poner en marcha el crecimiento en primer lugar, en un círculo virtuoso que siguió realimentándose al menos hasta la crisis internacional de 2008, con auges en 2007 y 2010 cercanos a los U$1.500 millones en exportaciones de origen mineral.[8] 
Si bien en 2012 el valor de las exportaciones de Catamarca representaba solo el 2,17% de las exportaciones nacionales, el 93% de las mismas correspondieron al sector minero, quedando a la vista que, de no ser por la minería, las exportaciones de Catamarca serían prácticamente nulas. Gracias a esta actividad, Catamarca se ubicaba en 2012 como la tercera provincia más relevante por el valor de sus exportaciones mineras. Del total de estas, la mayor parte corresponde a la exportación de cobre.




[1] Esta estimación surgió de la actualización del PBP en períodos recientes, sin embargo, dada la estructura de las Cuentas Nacionales provinciales en el año 1993, y en función de la ponderación de la GD2 en ese año, es sumamente difícil que alcance tal porcentaje, no obstante, la magnitud de la minería  en Catamarca es sumamente importante.
[2] Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio
[3] Tras una licitación pública, YMAD adjudicó la explotación a esta misma empresa a pesar de que no contaba con el capital necesario para llevar a cabo la una inversión de las magnitudes necesarias. Tiempo después se dio a conocer que la empresa concesionaria había vendido la mitad de sus acciones a una empresa australiana, denominada Mount Isa Mininq. Los nuevos directores introdujeron cambios sustanciales en las previsiones originales del proyecto minero. Se acordó el transporte de los minerales por la provincia de Tucumán, mediante la consrucción de un ducto, para transportarlo luego por el Ferrocarril Mitre hasta el puerto de Rosario. Asimismo, en esa época se logró que el gobierno provincial rebajara por ley el porcentaje de las regalías desde 6% a 3%, previa deducción de los costos operativos.
[4] La ley de Inversiones Mineras de 1993, surge como reemplazo del estatuto de promoción minera, e instala un nuevo paradigma caracterizado por facilidades arancelarias, eliminación del estado como único explotador de algunos productos mineros, desgravación impositiva, fijación de un tope de regalías que pudieran recibir las provincias y estabilidad fiscal por 30 años.
[5] El lanzamiento del proyecto Bajo la Alumbrera, dedicado en sus comienzos a la producción de oro y cobre, convirtió a Catamarca en la provincia con mayor inversión minera del país. El proyecto, valuado en U$1.200 millones, pertenece a la empresa Minera Alumbrera Limited, integrada en un 50% por MIM, y por Río Tinto y BHP Billinton, que completan el 50% restante. Se ubica en el Departamento de Belén, unos 150km al noroeste de la localidad de Andalagá. Se considera que es uno de los proyectos mineros más importantes de todo Latinoamérica y se destaca como una de las 10 minas más importantes del mundo. La producción se destina a la exportación a Corea, Japón y Canadá, en donde se ubican compañías refinadoras de las más renombradas a nivel mundial. Fomentada por la benévola legislación vigente, el aumento sostenido de la demanda global de cobre y el alto nivel de precios en los mercados internacionales, la relevancia de la extracción de metales preciosos lleva a Catamarca a representar el 75% de la producción de minerales metálicos del país.
[6] El segundo gran emprendimiento de la provincia es la explotación de litio en el yacimiento Fénix-Salar del Hombre Muerto. Ubicado al noroeste de la provincia, en el departamento de Antofagasta, el emprendimiento pertenece a la corporación FMC, a través de la Minera del Altiplano S.A. Se estima que la explotación de esta mina podría perdurar por 40 años, extrayendo cloruro y carbonato de litio, los cuales son exportados en su totalidad vía ferrocarril hacia Antofagasta de Chile, para luego ser embarcados hacia Estados Unidos. Las plantas de tratamiento construidas para estos minerales significaron una inversión de más de U$130 millones. En 1999 se discontinuó la producción de carbonato de litio.
[7] En marzo de 2011, Xstrata Copper y Goldcorp suscribieron una carta de intención con Yamana Gold -hasta entonces propietaria de Agua Rica- por la que se otorgó a Minera Alumbrera una opción exclusiva sobre el 100% del proyecto de cobre y molibdeno. Se estima que la producción comenzará en el año 2018.
[8] Fuente: INDEC

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