jueves, 13 de noviembre de 2014

Reflexiones sobre "Presentismo y licencias en el sector docente..." de Silvia Montoya

Hace unos días me llego un interesante trabajo de Silvia Montoya, Directora General de Evaluación de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación del GCBA.
En este trabajo publicado por la UCA, la autora realiza propuestas para incentivar el presentismo docente a partir de un analisis de la cuantificación de ausencias con bases de datos administrativas del GCBA (Planta Organica Funcional y Sistema de Inasistencias y Liquidación de Haberes) e información estadistica del GCBA. Ademas examina la frecuencia, incidencia y posibles consecuencias del ausentismo de docentes estatales, principalmente desde la dimensión económica, es decir, el costo laboral.
Las principal conclusiones del documento son:
a) que las ausencias por docente ascienden a 20 días promedio por año
b) que las mismas estan justificadas dentro de la normativa (Estatuto Docente)
c) que el 50% de los días de ausencia corresponden a enfermedades y casi el 20% a días por estudio
d) que las ausencias injustificadas son ínfimas, cerca del 1%
e) que "existe un margen de maniobra para buscar soluciones endureciendo los controles y administración de ciertas licencias"
f) que el régimen de licencias vigente en el Estatuto Docente de la CABA es muy laxo, amplio y contemplativo

Me parece muy impactante ver en cifras, que uno supone reales, la preeminencia de las enfermedades como causa del ausentismo docente. No acuerdo con la autora en la necesidad de de endurecer los controles, porque estos ya de por sí son estrictos. Pensemos que para acceder a una licencia por enfermedad el docente tiene que, en primer lugar estar sufriendo una patología, concurrir al medico, que esta compruebe la misma, y realice un certificado médico (no siempre ocurre, mas cuando concurrimos a la guardia médica). Luego solicitar el médico laboral, esperar al menos 48 hs en su domicilio la asistencia de un profesional designado por el GCBA a traves de Medicina Laboral y ser examinado nuevamente. Si el médico no concurrio al domicilio es el propio docente quien tiene que concurrir a Medicina Laboral, para que se constate su estado de salud y entregar el certificado médico correspondiente. Vaya si hemos tenido que pasar por controles y obstaculos administrativos.
Ahora bien, hay una dimensión que no se aborda en el documento que me parece necesaria problematizar. Si la mitad de las ausencias de los docentes en la CABA son causadas por problemas médicos, no tendrá algo que ver las condiciones de trabajo, las largas jornadas de trabajo, el estres provocado por estar 8 o 10 horas con alumnos, el uso forzado de la voz, la sobrecarga emocional, la sobrecarga de tarea domiciliaria para corregir, preparar las clases o estudiar. Mas allá que las tareas del hogar, la crianza de los hijos o las pésimas condiciones de transporte. Estimo es necesario profundizar esta dimensión para reducir el ausentismo, pero en pos de proponer soluciones, dejo la mía a disposición: elevar los salarios docentes a la canasta básica familiar ($10.000) por cargo de maestra jornada simple o 18 hs horas catedra de profesor en media. Eso seguramente baje el ausentismo docente por enfermedad en forma notable.

Por último, pero no menor es la proporción de ausencias por estudio, es decir, capacitación del docente, alcanza el 20% de los días. Una gran noticia, que a pesar de todas las condiciones laborales, la sobrecarga laboral y los bajos salarios, el docente de la CABA sigue estudiando, capacitandose y buscando mejorar la "calidad educativa".

Son solo algunas primeras reflexiones que pongo a discusión con todos uds. Espero comentarios, críticas y propuestas.



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